De la agricultura familiar campesina al emprendedor rural

Jóvenes pierden interés en el agro”, leía en un artículo escrito por un periodista corresponsal en Horqueta, Concepción, El corresponsal declaraba que “campesinos de este distrito lamentan que sus hijos ya no amen el campo, porque no se dedican a la agricultura, buscan otros oficios o estudian en universidades”.

La agricultura familiar campesina no es fácil y los riesgos son grandes. Los ingresos son inciertos e impredecibles, la producción depende de la lluvia o la sequía, los precios fluctúan demasiado, y la ganancia a veces viene, a veces no.

No sorprende entonces que los jóvenes no quieran dedicarse al tipo de agricultura a la que se dedican sus padres. ¿Quién les puede culpar? No es una actividad prestigiosa. Producir y vender mandioca o poroto no es una actividad de alto valor en la economía moderna. Es un trabajo físicamente duro. Y para muchos chicos vivir en el campo significa estar lejos de las comodidades de la ciudad: celular, transporte, televisión, estudios, y fiestas.

Una solución podría ser cambiar de enfoque. En vez de promover solo cultivos se podría poner énfasis en los emprendimientos rurales. Para ello, la familia del campo primero deberá determinar cuántos ingresos desea/debe generar. Si, por ejemplo, considera que para vivir mínimamente bien necesita generar Gs. 2.500.000 al mes y los cultivos de renta le generan solo Gs. 1.500.000 al mes, deberá descubrir qué actividades complementarias le podrían generar el millón mensual adicional. Hacer y vender bijouterie; arreglar motocicletas o vender empanadas, ayudaría mucho. Lo importante aquí es la diversificación y la consecuente estabilidad de ingresos.

Aquí es clave la política agraria nacional. La educación elude y obvia lo más importante: enseñar a cómo ganar dinero en el campo. Los jóvenes no son tontos y no desean tener el mismo nivel de vida que sus padres. Aspiran a algo mejor. ¿Si el empleo rural es prioridad, qué destrezas brinda el sistema educativo para lograr esto? ¿Si se desea que los jóvenes campesinos se integren a la agricultura moderna, hay opciones de pasantías en las medianas y grandes empresas?

Para convencer a los jóvenes paraguayos que se queden en el campo y se dediquen a la agricultura hay que hacer hacer que la misma sea claramente ventajosa. Nuestra seguridad alimentaria depende de ello. Hay lugar para la agricultura a pequeña escala y para la agricultura a gran escala. La agricultura a pequeña escala no debería ser pre-moderna, sino tecnificada y ajustada a lo que el mercado requiere.

En última instancia, serán los jóvenes rurales los que deben establecer cuáles son las condiciones mínimas que necesitan para quedarse a producir en el campo.

Martín Burt, PhD

Director Ejecutivo de Fundación Paraguaya

 

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